Por: Melissa Alvarez Penagos
Desgraciadamente en nuestro país el cine no es una industria como tal, es mas bien la afición o la pasión que tienen nuestros cineastas por forjar un país que se enriquezca poco a poco y se alimente de cine. Son los nuevos realizadores quienes luchan contra la falta de recursos que les ofrece un país tercermundista como Colombia, donde siempre habrá plata para la guerra y se descuidan aspectos importantes como la educación y la salud.
La guerra nos ha dejado ruinas, muerte, viudas y huérfanos…. Es una guerra que quizá muchos solo ven como narcotráfico y sicarios de barrio, pero la realidad es que también nos ha dejado en la ignorancia de no tener cultura. Nuestro cine caracteriza a nuestro país internacionalmente y refleja de manera absurda y repetitiva las falencias de un país maleducado. Es en gran medida el cine, el encargado de que en el exterior se tenga una imagen tenebrosa de Colombia.
Desgraciadamente en nuestro país el cine no es una industria como tal, es mas bien la afición o la pasión que tienen nuestros cineastas por forjar un país que se enriquezca poco a poco y se alimente de cine. Son los nuevos realizadores quienes luchan contra la falta de recursos que les ofrece un país tercermundista como Colombia, donde siempre habrá plata para la guerra y se descuidan aspectos importantes como la educación y la salud.
La guerra nos ha dejado ruinas, muerte, viudas y huérfanos…. Es una guerra que quizá muchos solo ven como narcotráfico y sicarios de barrio, pero la realidad es que también nos ha dejado en la ignorancia de no tener cultura. Nuestro cine caracteriza a nuestro país internacionalmente y refleja de manera absurda y repetitiva las falencias de un país maleducado. Es en gran medida el cine, el encargado de que en el exterior se tenga una imagen tenebrosa de Colombia.
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